Ocurrió una tarde, al lado de la iglesia, en el parque del pueblo esta historia de amor. Andrea una joven de cabellos castaños, de carácter sonriente que recuerdo desde su niñez, salia a pasear su perro como lo venia haciendo cada tarde durante cuatro años. Recuerdo a su primer mascota, un perro alto pero flaco físicamente que luego de el habitual paseo por el parque logró soltar la correa que lo sujetaba de las manos de Andrea, no conozco de que raza era, solo recuerdo que después de emprender su loca huida intentando pasar la calle fue arroyado por un automóvil. Aquel perro nunca me agrado, no es nada personal Andrea nunca lo reprendió y muchas veces me orino.
La tarde era fresca, Andrea se encontraba paseando a su nuevo perro, se detuvo para que este pudiera hacer un pequeño recorrido olfateando el prado. Ahí donde por unos segundos se detuvo el tiempo, junto a la estatua central del parque, testiga de muchas historias de amor, Andrea y Luis tuvieron su primer encuentro; una mirada efímera, un encuentro inesperado, una historia más de amor en el parque de este pueblo.
Luis , un joven estudioso ha decidido viajar a este pueblo a investigar un crimen. Estudiaba criminalística y durante el viaje interrogo a cada una de las personas que se encontraban en el bus, tratando de conocer un poco la historia de este pueblo y de sus habitantes. Al llegar al pueblo se dirigió a un hotel reconocido en la plaza principal donde reservo una habitación, entro a su cuarto, saco un bolígrafo, una hoja de papel y se dirigió al parque.
Mientras caminaba se preguntaba por donde empezar su investigación pero decidió acercarse a la estatua del parque para observar de cerca este monumento y así conseguir que alguien se le acercase para poder entablar una conversación y de esa manera empezar a realizar su trabajo de investigación poco a poco. Pero fue un olfateo entre sus pantalones lo que llamo su atención inmediatamente, era un perro un poco feo pero con una gracia única que desapareció al alzar la mirada y ver a una joven hermosa de por ahí unos 21 años que paseaba a ese perro que olfateaba incómodamente un poco más arriba de sus rodillas.
Fue con una disculpa como se presentaron:
- lo siento mucho. Dijo Andrea con poca timidez.
-¿Es usted nuevo por acá?
-¿Es usted nuevo por acá?
-Sí, respondió Luis.
-Mucho gusto, me llamo Andrea.
-Mucho gusto, me llamo Andrea.
Estas fueron las primeras palabras que cruzaron el primer día en que se conocieron, una tarde frente a mí.
Día a día se daban cita este par de jóvenes en el mismo lugar, la misma banca utilizaban y el olfateo de el perro entre sus pantalones se volvió algo normal para Luis. Charlaban todas las tardes. Él le preguntaba a Andrea sobre la historia del pueblo, sobre las personas que vivían en él y sus antecedentes históricos. A diario estudiaban a 2 personas del pueblo, accedían a información prestada por la policía para poder ver sus antecedentes y así pasaban los días descartando a muchas personas.
Pero Luis guardaba un gran secreto. Nunca le contó la verdad a Andrea, no quería que huyera de él si conocía algo del caso que el investigaba y usaba como fachada un supuesto interés en conocer todo el pueblo y a sus integrantes ya que le parecía un lugar grandioso donde quería pasar el resto de su vida.
De esa manera pasaron seis meses de investigación, paso por cada persona del pueblo, pero ese día Andrea no asistió a su cita en el parque. Luis sintió necesidad de verla así que se dirigió a la casa en donde ella vivía. Al llegar no encontró a nadie, toco la puerta y entono su nombre sin conseguir que nadie le diera información sobre ella. Ese día Luis se dio cuenta que se había enamorado sin darse cuenta, de que la necesitaba más que para una investigación, que la fachada de querer saber más del pueblo se había vuelto una realidad y que se convirtió con los días en un pretexto para darse cita con Andrea en el parque cada tarde.
Al día siguiente Andrea apareció, se sentó en la banca esperando a Luis y al verlo, agitada lo abraso, lo beso y se marcho. Luis no entendía el porqué de esta actitud en ella y extrañándola durante la noche en la misma banca del parque, Luis decidió ver su historial para conocerla un poco más y encontró que hace unos 4 años atrás, en una discusión con un hombre y enceguecida por la rabia Andrea lo asesino pero no fue arrestada ya que en el pueblo se guardo el secreto por ser un intento de defender su vida de un hombre el cual era temido por toda la población.
Pasaron tres días donde Luis sentado en la banca cada tarde esperaba a Andrea. Sentía una confusión al enterarse de que la mujer que amaba era la criminal por la cual había llegado al pueblo y pensaba en si debería entregarla a la justicia o dejarla libre para convertirse en cómplice por el amor que le tenía.
Al transcurrir el cuarto día, Luis sintió el desespero que le causaba la ausencia de Andrea. Lleno de impotencia decidió dar aviso a las autoridades del crimen descubierto mostrando sus pruebas. Al día siguiente en la misma banca donde se sentaron por mucho tiempo, Luis la esperaba cada tarde en compañía de las autoridades, pero fue ese mismo día en horas de la noche cuando Andrea decidió volver. Sola en la oscuridad pensaba en si Luis llegaria a aquel lugar. Sentada en la banca después de escuchar la campanada de la iglesia a la media noche anunciando un nuevo día, Andrea sintió entre sus pies un olfateo que le parecía muy familiar, al recorrer con disimulo el largo de la correa de el perro que algún día paseo por ese mismo camino, se encontró con la mirada de Luis que ya no se veía llena de amor, solo se podía notar el odio, el desamor, la decepción.
Andrea, al verlo bajo su mirada, Luis se sentó a su lado y decidió soltar el perro. La policía se encontraba descansando en horas de la noche. Sintió deseos de besarla, la abrazo, fue un beso, no hubo palabras pero veía como la sangre recorría sus cuerpos. retiro su lapicero del cuerpo, Luis sentía la necesidad de dejar su última nota a Andrea, pero esta vez fue una nota que no se escribió sobre papel.
Un beso, una nota y un punto final sobre la piel les regalo la noche más hermosa del mundo. Pasaron su primera y última noche durmiendo juntos, fue tan hermosa que no quisieron despertar. Frente a mí al día siguiente mucha gente y la policía los quisieron levantar, solo me queda la tranquilidad de que aunque en este mundo fuera imposible su amar, tuvieron la inteligencia de vivir juntos el arte de matar.
Sebastian Franco Llanos.